NUESTRA HISTORIA

Nosotros

XOÁN

Aunque para muchos de vosotros quizá no sea Xoán.

Para vosotros, él es Manuel. 😂

El que hace las empanadas, el que decidió empezar el contador a cero porque «así tiene que ser»

Así es él, el cabezón!

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SANDRA

La que en 2019 repetía:

—No puedo más.

Y que, después de escuchar durante todo el Camino aquello de:

—Siempre se puede dar un paso más.

acabó dando unos cuantos más de los que tenía previstos.

La que gestiona la cocina, la que hace el relleno de las empanadas y la que lleva el marketing.


AYTHAMI

Y en esta historia hay alguien más que está desde el principio.

Aythami, hermano de Xoán y camarero del Bar Manuel desde que abrimos.

Aythami ha estado ahí, compartiendo madrugones, temporadas, cambios, empanadas y alguna que otra locura de las nuestras.

No es socio, pero sí es parte del equipo que ha hecho posible que todo esto funcione.

Y después de todo este tiempo, ya es imposible contar la historia del Bar Manuel sin contar también con él.

Entre los tres, con muchas ganas, unas cuantas ideas y bastante cabezonería, fuimos convirtiendo un bar en algo que sentimos cada vez más nuestro.

Y esta es nuestra historia.

2019. EL CAMINO QUE LO EMPEZÓ TODO

En 2019 surgió la idea de hacer el Camino Portugués junto a otra pareja.

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Éramos jóvenes, era agosto, había fiestas de pueblo por el camino… el plan parecía perfecto.

El único problema era que no estábamos precisamente en nuestra mejor forma física. 😂

Y Sandra repetía una y otra vez:

—No puedo más.

A lo que Xoan siempre respondía:

—Siempre se puede dar un paso más.

Aquel Camino nos marcó.

Pero después llegó la pandemia, llegó Alexandra y la vida siguió su curso. El Camino quedó aparcado.

Hasta que, años después, volvió a aparecer.

Y APARECIÓ el BAR MANUEL

Prácticamente recién incorporada a la vida laboral después de nuestro segundo bebé, Vega, apareció una oportunidad inesperada: el Bar Manuel.

El presupuesto era ajustado, el tiempo se nos echaba encima y queríamos abrir para Semana Santa.

Y entonces volvimos a acordarnos de aquel Camino de 2019.

Y otra vez lo recordamos:

—Siempre se puede dar un paso más.

Queríamos que el bar tuviese nuestra esencia, así que decidimos llevar aquella frase con nosotros.

Como no teníamos dinero ni para poner un vinilo, pensamos:

«Nos gusta esta frase… pues la pintamos a mano».

Y así nació un mural con un peregrino, un diseño que hicieron nuestras primas de Mahene Centro Integrativo.

Y así empezó nuestra primera temporada.

Error, acierto, error, acierto.

Nos quedamos con el nombre de Bar Manuel porque ya tenía algo que nosotros queríamos conservar: su fama por las empanadas.

Y finalmente, después de un año muy duro, de no descansar, de trabajar con un horno que tenía capacidad para una sola empanada y de perdernos momentos muy importantes de las niñas, como sus primeros pasos, llegó noviembre.

Y cerramos por temporada.

UN PASO MÁS

Aquel primer año nos dejó una idea muy clara:

seguir siendo nosotros mismos.

Aquello que habíamos hecho casi por necesidad —pintar a mano la frase porque no podíamos permitirnos un vinilo— fue precisamente lo que más gustaba a los peregrinos.

Así que decidimos seguir por ese camino.

Durante aquel invierno fuimos dándole al bar un toque cada vez más personal: cartelería hecha a mano, pizarras con gancho que te avisan de que vienen cuestas, la leyenda del río Iso… pequeños detalles que iban haciendo que el Bar Manuel fuese cada vez más nuestro.


Y llegó otro cambio importante: conseguimos comprar un horno en el que podíamos hacer hasta diez empanadas a la vez.

Un pequeño gran avance después de aquel primer año de una en una. 😂

También quisimos darle más luz al local y lo pintamos de blanco.

Y antes de abrir aquella segunda temporada, en marzo, decidimos hacer nosotros dos el Camino Francés desde Sarria.

Queríamos conocer el Camino, entender mejor las necesidades de nuestros clientes y también conocer la competencia.

Aunque, siendo sinceros, en marzo todavía somos muchos los que estamos cerrados.

Y en petit comité… mucho, mucho tampoco nos enteramos. 😂

Porque al Camino se viene a eso: a caminar, a comer, a disfrutar y a beber.

Y teniendo en cuenta que estábamos los dos solos, que teníamos ocho meses por delante de trabajo duro y que no teníamos a las niñas con nosotros…

Bueno, ya os podéis imaginar cómo sigue la historia. 🤣🍻



Y APARECIÓ EL CONTADOR

Aunque nos habíamos quedado con el nombre de Bar Manuel por la fama de sus empanadas, nuestra primera idea era tener solo una: la de atún.

Pero la demanda de empanadas hizo que poco a poco fuésemos incorporando más variedades.

Esto nos dio además la oportunidad de hacerlas delante del público e ir sacándolas sobre la marcha, con la intención de tenerlas siempre con pocas horas de vida.

Y entonces empezó a repetirse una pregunta varias veces al día:

—¿Cuántas empanadas hacéis al día?

De ahí salió otra idea:

el contador de empanadas.

El contador llegó y lo instalamos el 8 de junio de 2025.

Lo normal habría sido marcar una media de lo que habíamos hecho durante el año anterior.

Pero para eso Xoan es muy cabezón. 😂

Decidió empezar el contador a 0 y marcar desde ese día cada vez que una empanada entraba al horno.

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Aquello nos regaló unas cuantas conversaciones muy divertidas.

—¡Ah! ¿Es vuestra primera empanada?

—¿Solo lleváis dos en todo el año?

—¿Pero cómo puede ser que solo hayáis hecho tres? 😂

Bueno… divertida depende de cómo se mire.

Porque contestar a las mismas preguntas durante días, mientras tienes a tu mujer por detrás diciendo:

—Es que te lo dije.

—Ya te dije que tendríamos que haber marcado más.

—Pero es que mira que eres cabezón…

puede hacer que, al final del día, aquel contador ya no te haga tanta gracia. 😂🫶🏻😰

Y APARECIÓ MANUELIÑO

Pasó la temporada, volvimos a cerrar en noviembre y, esta vez, llegamos bastante más descansados.

Pero seguimos dándole forma a nuestro bar.

Otra de las preguntas que nos hacen varias veces al día es:

—¿Y quién es Manuel?

Y para quienes os lo estéis preguntando… Manuel es el hijo de los antiguos dueños del bar.

De ahí surgió otra idea:

darle vida a Manuel.

En nuestro caso, a Manueliño.

Además, había algo que empezaba a chirriarnos: éramos un bar de empanadas y, sin embargo, no había ni una sola empanada por las paredes.

Y a eso se sumó otra pequeña revelación.

Cuando hicimos el Camino Francés nos dimos cuenta de que aquello de poner un dibujo de un peregrino en la pared no era precisamente una idea muy original.

Los hay por todas partes. 😂

Así que decidimos darle otra vuelta.

Si somos un bar de empanadas y estamos en el Camino…

¿por qué no convertir al peregrino en una empanada?

Y así nació Manueliño, nuestro pequeño peregrino empanada.

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Eso sí, sacar el mural que había acompañado al bar desde el principio no fue una decisión fácil.

Nos costó trabajo deshacernos de él porque, al fin y al cabo, formaba parte de nuestra historia.

Pero pensamos que, como identidad, Manueliño nos representa mucho más.

Y la frase sigue siendo la misma:

Siempre se puede dar un paso más.

Porque, aunque el peregrino haya cambiado, la historia que hay detrás no lo ha hecho.

De hecho, el diseño de aquel primer peregrino sigue estando presente en una de nuestras paredes.

No podía desaparecer del todo.

Es, de alguna manera, una huella de nuestro Camino en esta aventura.

Un camino que esperamos, nos traiga muchas más historias que contar 🥰

Hay alguien más detrás de todo esto

Aunque no trabajan físicamente con nosotros, una parte enorme de la historia del Bar Manuel también es gracias a nuestra familia.

Nuestras madres, nuestras abuelas, nuestras hermanas, cuñado…los que cuidan de nuestras niñas mientras nosotros estamos aquí, trabajando, madrugando, llegando tarde y tratando de sacar todo esto adelante.

Porque detrás de cada empanada, cada temporada y cada día de trabajo, también están ellos.

Ellos hacen posible que nosotros podamos estar aquí, intentando construirles un futuro mejor a nuestras hijas.

Así que, aunque no los veáis detrás de la barra —que incluso hay veces que también—, también forman parte de esta historia. ❤️