CAMINO DE SANTIAGO · MELIDE → ARZÚA
Si estás haciendo el Camino de Santiago (francés o primitivo) y recorres la etapa entre Melide y Arzúa, aquí encontrarás algunas ideas para disfrutar del camino más allá de los kilómetros.
Porque no nos olvidemos de dónde estamos: Galicia, tierra de meigas, de brujas, de historias que pasan de generación en generación y de leyendas que se resisten a desaparecer.
Y precisamente en este tramo del Camino hay una que, aunque hayan pasado los años y hayan cambiado muchas cosas, sigue más viva que nunca.
Una historia ligada a un río, a los peregrinos y a una antigua tradición que quizá no sea tan solo una leyenda…
LA LEYENDA DEL RÍO ISO
El ritual que todo buen peregrino debe completar.
Cuentan los más viejos del lugar que, mucho antes de que el Camino de Santiago estuviera lleno de señales, flechas amarillas y mojones, los peregrinos que atravesaban estas tierras ya conocían un pequeño secreto.
Hablaban de un río escondido entre los caminos de Galicia. Un río que, según decían, no se mostraba a cualquiera.
Para llegar hasta sus aguas había que cumplir dos antiguas tradiciones:
COMER PULPO EN MELIDE
El primer paso era detenerse en Melide. Allí, el peregrino debía probar un buen plato de pulpo, porque se decía que ningún camino largo podía continuar con el estómago vacío.
El pulpo de Melide era mucho más que una comida: era la primera recompensa de la etapa.
DETENERSE EN EL BAR MANUEL
Después de Melide, quedaba una parada importante antes de llegar a Arzúa.
En el kilómetro 41,7 había que detenerse en el pequeño Bar Manuel de Ribadiso y compartir una empanada recién salida del horno. No servía cualquiera: tenía que ser una empanada hecha con calma, con buenos ingredientes y siguiendo aquellas recetas que habían pasado de generación en generación.
Decían que aquella empanada tenía algo especial. Quizá fuera el tiempo de horno, quizá la masa, quizá el cariño con el que se preparaba.

LLEGAR AL RÍO ISO
Después de comer, tocaba seguir caminando. El camino volvía a adentrarse entre árboles y senderos, y poco a poco el ruido de los pasos se mezclaba con el sonido del agua.
Allí esperaba el río Iso, un pequeño rincón de Galicia donde los peregrinos podían detenerse, quitarse la mochila y descansar por un momento.
Pero la tradición decía que el baño tenía un significado más profundo. Solo quienes llegaban hasta el Iso después de haber cumplido las dos primeras paradas podían dejar allí el cansancio acumulado y continuar el camino con el corazón un poco más ligero, y con las fuerzas necesarias para llegar a Santiago.

EL RITUAL DEL PEREGRINO
Tres paradas. Tres momentos. Tres pequeñas tradiciones que, con el tiempo, se convirtieron en una forma diferente de vivir este tramo del Camino.
Primero, el pulpo en Melide.
Después, una empanada en el Bar Manuel
Y, por último, baño en el río Iso
Puede que para algunos sea simplemente comer, caminar y darse un baño. Pero para quienes recorren este camino, para quienes conocen la leyenda, a veces son precisamente esas pequeñas cosas las que terminan convirtiéndose en los recuerdos que permanecen.
Porque el Camino no consiste solo en llegar a Santiago. También consiste en todo lo que ocurre mientras llegas.
🐙🥟🌿
Hoy sigue viva la leyenda, en forma de ritual

MELIDE: La parada del pulpo del camino De Santiago
¿ Por qué es tan famoso el pulpo de Melide?
Puede parecer curioso que uno de los lugares más famosos de Galicia para comer pulpo esté en el interior, lejos de la costa. Entonces, ¿por qué precisamente Melide?
La respuesta está en las antiguas ferias. El pulpo, que podía conservarse seco y transportarse hasta el interior, empezó a formar parte de estos grandes encuentros populares, donde las pulpeiras lo cocinaban en grandes calderos y lo servían de una manera sencilla: cocido, cortado en rodajas y aliñado con aceite, sal y pimentón.
Y de ahí viene su nombre: pulpo á feira, porque era el pulpo que se preparaba y se comía en las ferias. Con el tiempo, esta tradición se hizo especialmente fuerte en lugares como Melide, hasta convertirse en una de las grandes señas de identidad gastronómica de la villa.

Melide y la tradición del pulpo
En Melide, esta tradición encontró un lugar perfecto para quedarse. La villa ha estado históricamente ligada a sus ferias y al paso de comerciantes, vecinos y viajeros, y el pulpo terminó convirtiéndose en uno de sus grandes protagonistas.
Así, hoy en día, como peregrino llegar a Melide y parar a comer pulpo es la mayor excusa para darle caña al cuerpo.
Da igual si llegas por el Camino Francés o por el Camino Primitivo: al encontrarse ambos caminos en Melide, el pulpo se convierte en una de esas experiencias que hacen que te olvides por un momento de ese terrible dolor de ampollas.
Pero…
¿Como se come el pulpo á feira?
Si nunca has comido pulpo á feira, hay algunas reglas no escritas que conviene conocer. La primera es sencilla:
olvídate del tenedor. 😄
Tradicionalmente se sirve sobre un plato de madera y se come con palillos, acompañado únicamente de aceite de oliva, sal y pimentón. Nada de salsas ni grandes acompañamientos: el protagonista es el pulpo. (Y el pan!!)
Y sí, puede que al principio te resulte un poco raro comerlo con palillos… pero forma parte del encanto. Al fin y al cabo, si has llegado hasta Melide haciendo el Camino, comer el pulpo como manda la tradición también forma parte de la experiencia.

¿Dónde comer pulpo en Melide?
Cuando se habla de pulpo en Melide, hay dos nombres que aparecen una y otra vez: Pulpería Ezequiel y Pulpería A Garnacha.
Son dos casas con mucha tradición y dos de las paradas más conocidas entre quienes llegan a Melide buscando probar un buen pulpo á feira.
Ezequiel cuenta con una historia que se remonta a 1960, mientras que A Garnacha nació en 2005 de la mano de una familia vinculada desde hace generaciones al oficio de pulpeiro.
¿Ezequiel o A Garnacha? Ahí ya entra el gusto de cada uno… y probablemente sea una de esas discusiones que nunca tendrán una única respuesta. 😉
🐙 Pulpería A Garnacha
📍 Camino Viejo de Santiago, 2
🥾 En la entrada de Melide por el Camino
🐙 Pulpo á feira tradicional
🐙 Pulpería Ezequiel
📍 Av. de Lugo, 48
🥾 En pleno Camino, en el centro de Melide
🐙 Una de las pulperías históricas de la villa
¿Cuando parar a comer pulpo en Melide?
Aquí también hay que tener en cuenta algo importante: no todos los peregrinos llegan a Melide haciendo la misma etapa.
Cada vez es más habitual, sobre todo en el Camino Francés, dividir el tramo entre Palas de Rei y Arzúa y hacer noche en Melide. En ese caso, el pulpo suele entrar en el plan gastronómico el día anterior, ya sea en la comida, en la cena… o incluso en las dos. 😄
En cambio, quien sale de Palas de Rei y hace la etapa completa hasta Arzúa suele llegar a Melide a la hora de comer. Para ellos, el pulpo es una parada perfecta para descansar, comer bien y continuar después con la mochila.
Pero ojo!! Guardaros un hueco!! Unas horas más tarde… vuelve a aparecer el hambre.
Porque en el Camino puedes estar cansado, tener los pies destrozados y pensar que no puedes dar un paso más… pero para comer siempre aparece un último kilómetro. 😉
De MELIDE a RIBADISO: la siguiente parada del Camino
Después de Melide toca seguir caminando.
Y aquí empieza una de las partes más conocidas —y temidas— de este tramo: la famosa “rompepiernas”. No es que haya una montaña imposible esperándote, pero el continuo subir y bajar, con pequeñas pendientes y cambios de terreno, hace que las piernas empiecen a notar que todavía quedan kilómetros por delante.
El tramo hacia Ribadiso nos lleva por caminos rurales, bosques y pequeñas aldeas, en un recorrido precioso pero que puede hacerse más exigente de lo que parece.
Y justo antes de cruzar el puente de Ribadiso está Bar Manuel, en el km 41,7. Una parada pensada para hacer justo eso que tantas veces pide el Camino: parar un momento, sentarse, descansar los pies y comer algo rico antes de continuar.

BAR MANUEL – KM 41,7
Aquí la protagonista es la empanada casera, hecha de forma artesanal y delante de tus propios ojos.
Pero hay una pequeña diferencia respecto a lo que quizá esperas encontrar: no suele haber una docena de variedades esperando en el mostrador. Aunque pueda parecer curioso, esa es precisamente la idea: hacer menos cantidad y hacerla más veces, para que siempre que sea posible llegue recién hecha a la mesa.
Se van haciendo durante el día y normalmente tenemos una variedad recién hecha mientras preparamos la siguiente. Puede tocar carne, después atún, luego pollo… así que la empanada que te encuentres dependerá un poco del momento en el que llegues 😄 (o el tiempo que quieras seguir esperando)
Y cuando sale una empanada, no podía salir una empanada nueva sin más. 😂 Cada vez que sale una del horno, suena nuestro propio “aviso de supermercado”:
“Clin, clin, clin… ¡Qué alegría, qué buen rollo! ¡Acaba de salir la empanada de pollo!” 🎶
Y después entra en escena nuestro particular himno: “Manueliño, a empanada do Camiño”.
Así que sí: puede que vengas caminando tranquilamente y, de repente, escuches por toda la terraza que acaba de salir una empanada. Y probablemente más de uno se acerque a preguntar: “¿Y de qué es?” 😂
Para muchos peregrinos esta parada no es una comida completa. A veces es simplemente sentarse un rato, pedir una porción de empanada, algo para beber y dejar que las piernas descansen. Otros llegan con hambre de verdad y aprovechan para comer con calma, y se piden alguna ración, bocadillo o ensaladas.
Y, otra de las cosas que más sorprenden cuando llegas a Bar Manuel: la terraza. Un espacio enorme entre árboles, con mesas donde sentarse a descansar y unas vistas preciosas sobre el valle del Iso.
Después de caminar durante horas, encontrarte con un sitio así para sentarte, comer una empanada recién hecha y simplemente mirar el paisaje… tampoco está nada mal. 😉
Y luego, caminar otra vez. Porque estamos antes del puente de Ribadiso y todavía queda camino por delante!
Pero no os vayáis sin antes sacaros fotos en su propio photocall, leer las frases motivadoras de las paredes, y poner el sello con la frase más motivadora del camino:
”Siempre se puede dar un paso más”

Pero seamos sinceros: empanada recién hecha, terraza, árboles y vistas al valle… ya es una parada bastante difícil de rechazar. 🥟🌳⛰️

RIBADISO: el puente, el hospital y el río Iso
Ribadiso gira alrededor del río Iso, pero también alrededor de su historia. Aquí encontramos un conjunto histórico formado por un antiguo hospital de peregrinos y un puente medieval. El hospital, que durante siglos dio cobijo y atención a los caminantes, es hoy el albergue público de peregrinos, inaugurado en 1993 tras su rehabilitación.
El puente es mucho más que un lugar por el que simplemente pasa el Camino. Su origen medieval y su relación con este antiguo hospital explican por qué Ribadiso lleva tantos siglos ligado a los peregrinos. Alrededor de ambos se fue formando este pequeño núcleo que todavía conserva ese aire de aldea gallega de otra época.
Y después de la bajada, el río Iso aparece casi como una invitación a parar. Hay zonas de descanso, árboles, accesos al agua donde muchos peregrinos aprovechan para sentarse, refrescar los pies o simplemente quedarse un rato sin hacer absolutamente nada.
Y aquí ocurre una pequeña curiosidad que vemos muchas veces: hay peregrinos que no quieren hacer una parada larga, pero tampoco quieren llegar al río con el estómago vacío. Así que pasan por Bar Manuel, cogen una porción de empanada recién hecha y continúan hasta el Iso para comérsela allí, sentados entre los árboles y con el río al lado.
Porque a veces no hace falta elegir entre seguir caminando o parar a disfrutar.
Puedes hacer las dos cosas.
Y, si eres de los que buscan calma y tranquilidad, terminar la etapa de hoy quedando a dormir en Ribadiso, será la mejor opción.

Si sigues hasta Arzúa, te quedarán 3kilómetros de trayecto ,y por suerte, aproximadamente solo 1km es cuesta 😂.
Tranquilos todos, la entrada en Arzúa ya es todo llano.
Aviso para fumadores, al terminar la cuesta podréis comprar tabaco en la gasolinera. Que sabemos que lleváis varios kilómetros sin encontrar donde comprar…
Y al llegar a Arzúa, no te olvides del queso
Si has llegado hasta Arzúa, todavía queda una última parada gastronómica que merece la pena.
El queso Arzúa-Ulloa, con Denominación de Origen Protegida, es uno de los grandes protagonistas gastronómicos de estas tierras.
Y tiene una ventaja: combina igual de bien con dulce que con salado. Puedes probarlo simplemente con pan, acompañarlo con membrillo, o disfrutarlo fundido en una tosta o un bocadillo.
Sabemos que seguramente ya lo hayas probado en La empanada de Zorza (picadillo de cerdo) con queso de Arzúa en el Bar Manuel, pero es de esos que cuesta comer solo un trocito.
Si quieres llevártelo contigo o probarlo al llegar, lo puedes encontrar en cualquier local de Arzúa. Pero si quieres que tu experiencia sea más auténtica, puedes acercarte a A Queixeira de Arzúa, en pleno núcleo de Arzúa, donde encontrarás productos lácteos y queso de la zona.
Porque después del pulpo de Melide,
la empanada del Bar Manuel en el Km 41’7
y el descanso junto al Iso,
un buen trozo de queso de Arzúa puede ser la manera perfecta de cerrar esta etapa.

